En el zapato del otro!

En esta corta semana de trabajo, tuve la oportunidad de palpar las dos caras de la moneda en el servicio de Salud pública. Entraré en detalle de lo sucedido para que sea de mayor de comprensión.

Una joven de veintidós años, hija de una señora con discapacidad física, fue tratada en el un hospital público en Mayo del 2018, con un diagnóstico de poliadenopatías cervicales, la trataron y le hicieron un procedimiento de drenaje, paso seguido una posible biopsia de lo que se le extirpó, luego de esto, el mismo centro médico debió entregar resultados del estudio.

La joven, continuó su recuperación del procedimiento realizado en su casa con medicina recetada por su médico, luego de seis meses, de acudir constantemente a preguntar sobre los resultados de la biopsia, empezó nuevamente su cuerpo a enfermar, aparecieron más adenopatías, y con mayor dolor…

En la búsqueda de respuestas, de parte de la madre, aparece más de una justificación de parte de los responsables, del porqué los resultados de los estudios aún no han sido entregados, una de ellas es que el médico escribió mal el número de cédula de la joven…

Actualmente la joven, esta un estado crítico de salud, esta siendo atendida en otro centro médico público, y con personas que la están apoyando con el seguimiento del tratamiento y exámenes correspondientes, confiando que su salud va a mejorar.

En la constitución del Ecuador del 2008, dejamos de ser un país de derecho, para ser un país de derechos, quiero decir con esto, que tenemos la garantía de una vida plena en donde el Estado nos garantiza la salud, la educación, la seguridad social, la alimentación y el agua, para cada uno de los seres que viven en este grandioso país llamado Ecuador.

Hace unos meses atrás se inauguraba un nuevo centro médico público que prometía salvar vidas, pero tenemos el caso de esta joven que no se detuvieron para brindarle un servicio de calidad y calidez que por ley le corresponde por ser su derecho, no quiero decir que los malos gobiernos no proveyeron de la infraestructura ni el talento humano necesario para salvar la vida de una persona… quiero ir mas allá y decirles que esto no se trata de malos gobiernos, esto se trata de lo que tienen en el corazón las personas que están al frente de la administración de dichos servicios de salud.

Lanzo una pregunta al aire, ¿Qué pasaría si tenemos padrino o madrina?, si eso, que pasaría? con estos seres, que los llamare Ángeles ya que están siempre dispuestos a ayudar, todo funciona, la joven tuvo la suerte de tener un Ángel, actualmente recibe la atención médica idónea con calidad y con calidez.

Ahora bien, les he descrito las dos caras de la moneda, tenemos hospitales la primera cara, y la segunda nos hace falta actitud!. Esta última depende de nosotros las personas, que tan dispuestos estamos a ponernos en los zapatos del otro para entender su necesidad, también puede ser, que tanto amo lo que hago para ser mas eficiente. Efectivamente, si nos cuestionamos seguro cambiaremos de chip y seremos más competitivos.

Pilar Sordo en su libro, educar para sentir, hace una referencia de las habilidades blandas, menciona, que son aquellas que tienen que ver con los recursos emocionales que tenemos que desarrollar, estas se conectan con las expresiones de nuestras emociones y sentimientos, nos permite expresarnos con asertividad ante los demás, permitiendo generar una empatía con el otro; precisamente es lo que hace falta, es posible que el primer centro médico público no tenga todo el equipamiento para atender la enfermedad, pero existe un equipo humano que puede guiar y acompañar hasta encontrar una respuesta.

Seamos humanos, nosotros nos tenemos a nosotros mismos para apoyarnos, cambiemos de actitud y seamos portadores de felicidad y amor a los que necesitan, es posible que mañana necesitemos también de un Ángel para salvar nuestras vidas…

Doy gracias a Dios por enviar un Ángel que esta semana pudo dar una gota de esperanza a una familia….

Feliz fin de semana!

3 comentarios sobre “En el zapato del otro!

  1. Gracias Margot por compartir tu experiencia. En definitiva, somos testigos de que muchas veces una palabra guía puede dar el alivio necesario para que una usuaria/paciente/trabajadora (ser humano al fin y al cabo) pueda continuar. Tal vez con frases como: “Mil disculpas, aquí no tenemos, pero conozco a alguien que….” o “Aún no contamos con aquello, pero puedo ofrecerle esto”, estamos fomentando a que se mantenga la esperanza.

    Habilidades blandas a seguir desarrollando… Tarea que siempre estará pendiente!

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  2. Felicitaciones Margot hay que seguir adelante está es la realidad en salud pública casos en que el tiempo es primordial y simplemente algunos no les interesa solamente están por un sueldo no por vocacion

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