Brillas, brillas tan lindo

“Y brillamos juntos entre pestañas
Divina, divina sonrisa
Abrazo de luna, de luna llena”

Esta canción, Brillas, de Leon Larregui, habla de lo importante que es mirar hacia nuestro interior.

¿Cuándo fue la ultima vez que te miraste al espejo y fuiste testigo de la maravillosa creación que eres?

Nos pasa que estamos tan apresuradas con nuestra rutina diaria que nos olvidamos de darnos cariño, de reconocernos, de validarnos, de amarnos, de agradecernos, de conectar con nuestras necesidades y de escucharnos.

Esta mañana mientras estaba en una sesión de meditación guiada, que se trataba del perdón, por cierto es la segunda vez que la practico, mencionó algo importante, no sirve culparse por nuestros desaciertos ya que estamos en este mundo para experimentar y no tenemos la experiencia necesaria para hacer las cosas perfectas, por muchas ocasiones me di tan duro por mis errores y también cuestione y juzgue a las personas por equivocarse y que de alguna forma me afectaron, y quiero compartirles una experiencia de vida que me hizo mas fuerte y mas amorosa.

Cuando tuve a mi primera hija, en el hospital la enfermera me enseñaba como darle de lactar a la bebé, fue tan enfática en decirme que la vida de la niña dependía de la alimentación que yo le proveía y que cualquier error que pueda cometer puedo ocasionarle incluso la muerte, anatómicamente yo era muy delgada y la probabilidad de producir leche materna se volvió un caos y a esto se sumó el miedo de asfixiarla. Desde ese golpe de gloria y caos a la vez, empieza una lucha interna de saber si estoy haciendo lo correcto o no, y lo mas dolorosa cuestionarme si “seré una buena madre”, si le adicionamos los sabios consejos de la familia, la suegra, las cuñadas, las amistades, etc. etc., termine en una bola de culpas y rechazos.

Mientras mi mente estaba muy ocupada en los cuestionamientos, en tratar de cumplir con los mandatos de la sociedad, me olvide disfrutar lo lindo que es la maternidad, y el resultado es que la estaba disfrutando con culpa, es algo como estar a dieta rigurosa pero pasa por tus narices un helado, lo tomas sabe delicioso, riquísimo, pero al mismo tiempo te cuestionas diciéndote “queee, te estas comiendo un helado, y la dieta, queee porque falle, otra vez falle” pero el helado sigue siendo delicioso.

Lo que pasa en nuestro interior por acumular culpas, es aun mas grave, porque no solo nuestra mente trabaja el doble, si no que nuestro sistema empieza a enfermar, y los primeros signos es la ausencia de sueño, ansiedad, luego pasamos por las jaquecas, y así nuestro organismo va subiendo de nivel, hasta conseguir llamar nuestra atención, y cuando nos damos cuenta estamos con medicina para la gastritis, nos volvimos amiguísimas de la señora de la farmacia, la analgan se vuelve nuestro chicle. La tendencia es ignorar estos síntomas, y darle crédito a la culpa porque no nos alimentamos a tiempo, o vivimos tan a la ligera que no cuidamos de la salud y por ultimo le echamos la culpa a la mala suerte porque nos toca vivir malos momentos. Es tan fácil ver lo negativo y nos olvidamos de rescatar lo positivo, no debemos quedarnos en el error, esto nos sirve para crecer, lo que debe hacer es desbloquear los siguientes niveles y avanzar, la vida es como los mundos de Mario Bross, se vale perder, se vale llorar, se vale reír, incluso se vale burlarnos de lo que paso y cuando pasas el momento difícil decir “gracias por permitirme aprender, me amo, me valoro, me reconozco”

Quiero decirles que la cura para nuestras culpas las tenemos nosotras mismas, ¿Cómo? aquí les doy unos cuantos datos importantes:

  • Aceptar que estamos en este mundo para experimentar,
  • Agradecer por los errores que comentemos, porque a partir de aquello puedo mejorar mi vida,
  • Validar lo importante que soy para mi, por lo tanto regalarme un espacio para sentir las emociones que generan mis equivocaciones, es de valientes,
  • Perdonarme, nos tenemos a nosotras mismas,
  • Amarme cada célula de mi cuerpo, cada parte de mi que me hace ser un ser único y especial,
  • Y el último y el más importante, aceptar que los demás también se equivocan y lo que odio del otro ser es lo que rechazo de mi.

¡Mírate a los ojos, descubre lo hermosa que eres, llega a tu alma y regálate una sonrisa porque eres la creación mas hermosa que Dios pudo hacer!

Con amor,

Margot Jiménez Romero

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